El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Tomelloso ha dictado una sentencia favorable al arrendatario de una casa rural, condenando al propietario a indemnizarle con 4.187,02 euros tras un accidente ocurrido en la piscina de la propiedad. El conflicto se originó entre el 16 y 22 de julio de 2022, cuando el demandante alquiló la casa rural junto a varios amigos. El 20 de julio, sufrió un corte en el pie debido al mal estado de la escalerilla de la piscina, lo que requirió sutura.
En su defensa, el propietario argumentó que no se había probado que las lesiones sufridas por el arrendatario fueran causadas en la piscina, que no se avisó al responsable del establecimiento sobre el accidente y que no existía evidencia de que el incidente estuviera relacionado con alguna actuación negligente por parte de los demandados.
Sin embargo, el juez ha considerado que las pruebas presentadas durante el juicio demostraron de manera suficiente la dinámica del accidente, gracias a las declaraciones de los testigos. El magistrado destacó que el testimonio de los amigos del demandante, quienes atestiguaron los hechos bajo juramento de decir la verdad, fue claro y coherente. Estos testigos coincidieron en que el accidente ocurrió en la piscina, cuando el demandante estaba solo en el agua y no estaba haciendo un uso indebido de las instalaciones.
Además, los testigos corroboraron otros detalles importantes, como el hecho de que un tercer amigo ayudó a sacar al demandante de la piscina y que, al día siguiente, comprobaron el estado de la escalerilla, encontrando que los peldaños estaban cortantes y en mal estado, lo que reforzó la acusación.
La sentencia impone al propietario de la casa rural la obligación de indemnizar al arrendatario por los daños sufridos, al considerar que el accidente fue consecuencia del mal estado de la infraestructura de la piscina, lo que demuestra una falta de mantenimiento por parte del propietario.
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